Bologna a la Bolognese (Haciendo amigos)

Supongo que deberé cambiar lo de las charcas y los océanos a algo como “Pau Garcia-Milà: Haciendo amigos” en la cabecera del blog, porqué después de escuchar la radio un par de días, creo que no queda mucha gente que piense igual. Al menos no les dan voz.

La verdad es que no lo entiendo. Sé que seguramente no seré el mejor ejemplo, pero aún así, si no lo digo reviento. ¡El plan de Bologna no es tan malo! ¡No, no, no y no!.

Claro que tendrá cosas malas, como todos los cambios, pero es que sólo hace falta mirar el Ránking mundial de universidades y darnos cuenta que no vemos a ninguna española en la primera página. Pasamos a la segunda, bajamos un poco… bajamos otro poco… y ¡et voilà! University of Barcelona. En el puesto 189. Genial, vamos…

Me acuerdo que cuando empecé la Universidad, el primer día nos contaron que estábamos dentro de un proceso para llegar al “Plan de Bologna”. Trabajar más en la carrera, dedicar más tiempo a los estudios (por lo tanto, trabajar menos fuera) y ver como la uni se apoyaba más en empresas… y bancos. En ese momento ya hubieron críticas, aunque nadie se encerró en ningún sitio. Después de todo, no sonaba tan mal. Te matarías un poco más 5 años, pero luego los aprovecharías más los siguientes 30. 

Además, tendrías que devolver el dinero de la beca. Y muchos se echaron las manos a la cabeza: ¡¡¡Tendré que trabajar luego!!! (llamadme hipócrita ahora o no me lo llaméis nunca). Eso debería de haber sido así siempre. Con unas condiciones relajadas, claro: Si no encuentras trabajo, que no haya presión. Y cuando lo encuentres, que puedas decidir qué % quieres dedicar a devolver ese préstamo. Pero el hecho de que esté ahí es un punto de presión más para tomarte en serio lo que muchos todavía se toman a broma.

Y es que a pesar de que yo me rajé (dicen que por ser un pagafantas, pajillero de tres al cuarto y emprendedor de pacotilla sin éxito), creo que si estudias, ¡guay! pero hazlo bien y en serio, porque para estar a medias tintas, mejor no estar. Y en eso, el plan de Bologna ayudará. Aunque sólo sea por ver alguna universidad de por aquí en la primera página del ranking, y ver como se empieza a respetar al ingeniero que sale de una universidad española en desiertos remotos y en montañas lejanas.