11 horas volando – Volumen II

Supongo que esto es una segunda parte optimista el post que puse como medida anti-suicidio hace 3 días. Estoy en el avión, entre Sao Paulo y Frankfurt, empotrado  y totalmente embutido al lado de la ventana pero…. ¡¡¡reclinado!!!

Acabo de despertarme y me acuerdo que antes de dormirme sólo he visto los 3 últimos capítulos de la primera temporada de Heroes (qué hi farem, la descubrí muy tarde…) y ¡pluf! dormido. Sólo me he despertado 2 o 3 veces con alguna pierna o algún brazo totalmente gangrenado por la posición, pero nada grave al fin y al cabo.

Sólo abrir los ojos he mirado la hora y he visto que sólo quedan 3 horas para llegar. ¡Esto es, escribir un post, ver una peli y comerme el desayuno inglés que dan en el avión! Además, por si fuera poco, he mirado por la ventana y la primera sensación ha sido de pensar… qué triste, está todo totalmente oscuro. Estamos a 9.045 metros (según pone en la pantalla que va haciendo zoom para ver donde estamos) y no se ve nada… 

Sólo se ve la luz típica del ala que molesta mucho si vas sentado al lado, pero debe salvar al piloto de algún choquecito ocasional con otro Boeing 747-400 que tan molesto sería cuando los pilotos tuvieran que buscar algun lugar apartado de la autopista voladora para parar y hacer el parte.

Y para acabar el post optimista de la serie “11 horas volando” (ya la he titulado) una serie de fotos que he hecho cuando se ha hecho de día en algún lugar entre el País Vasco y el resto del mundo:

230120091149230120091150230120091151