11 horas volando

Iba a llamar este post “De Barcelona a Sao Paulo pasando por Frankfurt” pero finalmente le he cambiado el título por uno más inspirado. Dado que creo que será el post más largo de todos los posts, lo quiero dedicar (como un libro) a Eduardo Pérez, porqué creo que se reirá hasta saciarse cuando lo lea (y no creáis que no me da rábia). Para tí, madurito vasco.

Aquellos que me conocen saben que a veces (pocas) tiendo a exagerar un poco (muy poquito) algunas cosas (casi ninguna) al explicarlas como grandes historias. Quiero dejar claro que este post viene sin I.E (Impuesto sobre exageración). Lo estoy escribiendo desde el avión, un impresionante Boieng B737-400 en el que hay más de 300 personas. En este momento, al empezar a escribirla, llevaré unas 3 horas volando.

Todo ha empezado al salir de Barcelona para Frankfurt, para llegar a Sao Paulo a la Campus Party Brasil en la que tendré el placer de conocer a dos grandes grandíssimos: Marcelo d’Elia Branco y (quizás) Tim Berners Lee, además de explicar eyeOS y el Cloud Computing a todo el que esté interesado. Los organizadores de la Campus Party Brasil lo tienen todo muy bien montado y a pesar de lo raro del viaje (la escala) no he tenido que “hacer nada” de momento, estaba todo preparado cuando llegaba.

De BCN a FRA todo ha ido bien. Un vuelo “cortito” (unas 2 horas) al lado de dos tíos de EEUU, que vivían en Frankfurt hacía 7 años. Al llegar a Frankfurt me he ido a la puerta del siguiente embarque, la B-22, donde he pedido a una señora de Lufthansa si me podía cambiar el asiento que me habían dado en Barcelona (uno del medio) por alguno del pasillo que estuviera libre. En BCN me han dicho que sólo quedaban los del medio -una putada si estás 11 horas sentado entre dos personas dormidas-, pero que preguntara en Frankfurt. Ha mirado y me ha dicho “Tengo uno en el corridor”. ¡En el corridor! ¡Genial! ¡Great! he pensado… Tan contento que no le he dado importancia lo que me ha dicho a continuación (algo como “Pero está en la última fila”).

Después de hacer cola un buen rato para entrar de los primeros al avión (para poder poner mi maleta encima de mí y no 10 filas más adelante, cosa que suele pasar cuando no te adelantas a la cola para entrar) me he dado cuenta que primero embarcaban famílias con niños, después mayores, despues esto, despues lo otro, después first class y business class………… Al final he entrado sintiéndome un poco tonto por los 45 minutos de pié.

Tan solo entrar al “gusano” con el que vas al avión me he dado cuenta que era el avión más grande al que había subido. ¡El First Class estaba en el piso de arriba! (el típico avión que ves de Arabia Saudí cuando haces un Barcelona-Madrid desde la ventanilla). Me he ido a la última fila -la 56- y me he sentado en mi asiento -el D-. Y en ese momento me he dado cuenta de la importancia del comentario de la señora de Frankfurt. El asiento está en la última fila… lo que quiere decir… que mientras todo el avión se reclina y pasa una noche semiestirado, yo estoy escribiendo el post más largo de toda la historia de mi blog por que no puedo dormir nada. ¡Genial! Ya me gustaría encontrar el tío que debe estar durmiendo ahora mismo al que le he regalado mi asiendo del medio de una fila -aunque no en la última-.

Y así han empezado las 11 horas.

Embarque

Mientras todo el mundo entraba en el avión el piloto ha dicho algo en inglés, pero había ruído y no me he enterado demasiado. Luego lo ha dicho en alemán y mientras lo escuchaba -obviamente sin entender nada- he pensado que lo escucharía en portugués, y que seguro que lo entendía. … …

Fiasco.

Estoy volando hacia Sao Paulo y me he dado cuenta que el portugués es más difícil de lo que parece.

Me he girado (detrás mío hay los lavabos) y le he preguntado a la señora si podía ir o esperaba a estar en el aire. Me ha dicho que no problem y he hecho pipí por la única razón de oír el estruendo de tirar la cadena de un water en un avión. Me he dado cuenta que el estruendo lo hace en el aire, así que Fiasco 2. Ha sonado incluso más cursi que el lavabo de mi casa.

Al salir del lavabo le he dicho a la señora (la madre de alguna azafata enferma supongo -espero-) que qué grande el avión. El comentario se lo he hecho pensando en que no conocía a nadie y ganarme la simpatía de la señora sería un buen principio. Como si el avión fuera el Facebook, vamos, reclutando amigos. Ha resultado y me ha contado cosas sobre el Boeing. He puesto cara de no saberlas (leer Microsiervos hace que te enteres de casi todo sobre los aviones) para fidelizarla como amiga en mi Facebook imaginaro del avión.

Al final el avión ha despegado, y por las pantallas (hay 8 asientos por fila, 56 filas de las cuales muchas de turista y pocas de business y 2 pisos) he ido viendo como subíamos y subíamos y subíamos …

Hora 1

La cosa ya está en marcha. El avión ha subido hasta casi 10km y va a casi 800km/h y estamos a casi -56 grados. No entiendo porqué no hacen números más redondos y me ahorran los “casi” que el post ya es largo de por sí.

Aquí nada especial, he intentado hacer tiempo para no empezar a agotar las baterías de la PSP y el Macbook Pro. Tienen que durar muchas horas, especialmente desde que me he dado cuenta que seguramente dormiré poco… ya que todos -menos yo y mis otros 7 compañeros de fila- tienen el asiento bastante estirado.

Hora 2

Por las pantallas veo que hemos entrado en el País Vasco, pasando por encima de Santander. Genial, a las 3 y media de la tarde he salido hacia el aeropuerto y ahora estoy al lado de casa… y son las 12 y 43. La pantalla se va acercando y la primera imagen es deprimente: se ve que hemos hecho el 10% del viaje. Aghhhhhhhhh. Me dedico a mirar las diferencias entre grados Farenheit y grados Centígrados intentando acordarme de la fórmula para calcular Fº a partir de Cº. Curioso, no me acuerdo de algo que estudié en bachillerato. Me hago mayor.

Nos traen una bolsita de cosas saladas y agua, y le pregunto a mi amiga del Facebookvión si habrá cena. Ella habla poco inglés y yo hablo poco portugués así que nuestras conversaciones tienen un ratio de palabras perdidas de 8 sobre 10.  Me dice que hay cena, dos tipos, muy cuidada y demás. Pongo cara de català y le pregunto cuanto vale. Se ríe y me dice que nada, ¡free! Iba a dormir pero me quedo despierto hasta la cena.

Hora 3

Finalmente ha llegado la cena. Son la 1.35 y cenamos ahora, pero claro, se han puesto el horario de Brasil donde serán las 10.35, así que es hora de cenar en Brasil. Y en el avión. Lo bueno de estar en la última fila es que empiezan a repartir por aquí, así que como caliente. Me pregunta si Beef o Vegetables y le digo que beef. Me pone una bandejita con varias cosas y platitos muy monos y en el medio algo tapado que debía ser el beef. Lo abro y veo todo vegetales. Le digo que creo que se ha equivocado, me sonríe y me dice: No, esto es el beef. Mierda, acabo de perder a la única amiga del Facebookvión. Ahora sí que voy solo.

Me como el beef (al final lo he localizado en medio del platito, entre zanahoria, salsa, tofu y algo verde de al lado) en menos de lo que tardo en escribir una frase de estas y paso al segundo plato. Una ensaladita bastante mona, tipo Florette, y digo ¡Bien! (y muchos sabéis que para que yo diga ¡Bien! a una ensalada, es que el primer plato tiene que estar malo malo). Voy a ponerle aceite, y donde dije aceite, digo salsa verde de setas. Así que sin aceite, me he sentido como una vaca pasturando pero realmente estaba buena.

Y al final la sorpresa. Un trozo de “algo” negro que decido probar entre escalofríos, miedo, pánico, pavor, y resulta que es uno de los mejores brownies de mi vida. O eso o es que los dos primeros estaban tan malos que el brownie me ha sabido a gloria.

Se me pasa por la cabeza hacer ver que me da un choque anafilácico -nunca he tenido ninguno pero no parece difícil de imitar en las películas- a ver si me llevan a business y como su cena, pero descarto la idea y me siento a escribir esto.

Hora 4

Recordando todo el día me he pasado escribiendo un buen ratito, y viendo como medio avión desfila por mi lado para ir al lavabo. Estoy intentando recordar ese post de Hombrelobo donde contaba trucos para viajar en avión, ejercicios y todo eso. No me acuerdo y me da rabia, no paro de pensar en el post ese y no tener internet me hace peor persona. Me hace menos cloud computing. Mierda……. Pau, para futuros viajes leete eso antes.

Los de mi lado hace rato que duermen y el de mi lado ha decidido que la mitad de mi asiento es su asiento. Dado que su masa muscular es más de dos veces mi peso decido que la mitad de mi asiento es, en efecto, su asiento. Muevo el portátil y pongo las piernas en el pasillo. Libertaaaaaaaaaaad. Es hora de ver una peli. Me he pasado Transporter 3 y se ha pasado mal (alegría del viaje, vamos) así que me voy a poner Eurotrip.

Hora 5

Eurotrip mola, pero acaban de pedir si hay algún médico aquí porque alguien se ha puesto mal. Que no, que no es broma… Está a unas 15 filas delante y hay luz y varias personas alrededor. Intentaré ver que pasa…..

Son las 3.25 y todo el mundo -menos el enfermo y los que están con él y yo- durme. No puedo reclinarme. Mundo cruel. Creo que publicaré esto sin releerlo, o no lo publicaría. Desde que he subido al avión le doy vueltas al mismo tema: ¿Al llegar voy al hotel o a la Campus? Creo que estoy casi decantado. Voy a intentar dormir. Son las 3.28 y cierro la tapa del portátil.

Llegada y hotel

No me he dormido mucho rato pero me he quedado sin batería así que no hay resumen de las últimas horas -más de lo mismo-. Han puesto Wall-E y como hice en el AVE cuando la pusieron, me he puesto música y no la he mirado. La tengo en casa en Blu-Ray y no destrozaré la experiencia de re-verla (no la veo desde el verano) con una pantallita de tren o avión. Y así se ha acabado la batería (con la música).

Al final he llegado y todavía alucino con Sao Paulo. Pero lo más raro ha sido subirme al avión en invierno y bajarme en verano. Es una sensación muy rara. Ayer iba en anorac y hoy no puedo ni llevar una camiseta de manga larga porque estamos a casi 30 grados. Pero eso en otro post. El hotel genial, y escribo este último párrafo despues de comerme una hamburguesa normal y corriente que pese a que me la han traído del servicio de habitaciones (porqué no está abierto al público a esta hora) me ha costado más barata que cualquier hamburguesa de cualquier bar de Olesa. Y mucho más buena.

Y aquí estoy. Ahora a dormir y a ver a Tim Berners Lee. Y a aprender algo más de portugués….