El Atraco (parte II)

Sigue de la parte 1. Me voy de Videojuegos un poco preocupado por la dejadez de muchos vendedores. Deberían ser más amables. Creo que se lo he hecho entender.

He bajado a perfumes con mi Nintendo Wii muy bien empaquetada. Veo que el envoltorio tiene algunas gotitas de sangre de uno de los vendedores del suelo. Esto es imperdonable, tendré que escribir alguna carta de reclamación o carta al periódico. Qué manera de tratar a sus clientes, tu.

Oigo ruído arriba -supongo que están festejando la muerte de todos esos vendedores antipáticos que te miraban con cara de asco y te decían “solo hay lo que está aquí”- mientras busco la colonia que quería. ¡La encuentro! Parece que no usaré mi metralleta –que vuelve a estar guardada bajo el abrigo–. Me voy a pagarla y me encuentro con una cola de 30 personas.

¡Pero si acaban de morir 7 personas dos plantas más arriba y aquí todo sigue igual! Esto es el mundo consumista donde vivimos. Espero DOCE largos minutos de cola con mi colonia en la mano y al llegar sonrío al vendedor que se limita a mirarme indiferentemente, coger la colonia y pasarla por el lector de código de barras al son de “son cincuenta euros”. Dado que las posibilidades de que sea una enorme buena persona por dentro pero no pueda mover la cara son mínimas, decido pensar que en efecto, no es tan buena persona.

-Ratatatatatatatatatatatatatatatatatatatata!!

Otro vendedor muerto. Al final le cogeré gustito y todo a esto. Empiezo a pensar que igual sí que tengo un poco de nervios y debería tomarme alguna valeriana para calmarlos.

Resulta que todo el mundo se ha puesto a gritar y correr, pero claro, como los grandes almacenes están diseñados para tocarte lo más profundo de tu alma cuando quieres salir de ellos para que nunca encuentres la salida ni las escaleras que van en el sentido que tu querías, la gente corre en círculos, así que decido poner un poco de orden.

¡Al suelo! ¡Al suelo todo el mundo! (recordando a Tejero, al final todos los que gritamos esto somos unos grandes desgraciados).

Veo que todo el mundo se tira al suelo menos una madre que iba con un cochecito que claro, si se tira al suelo su bebe será lo más alto que habrá y igual piensa que soy un monstruo y le da miedo que le pudiera hacer algo a su bebé.

-Perdone señora, no quería molestarla. Por que no deja que pongan a mi cuenta lo que lleva en las manos y se va tranquilamente?

(Le tiembla la voz porque claro, ella no me mira a los ojos sino al dedo que tengo en el gatillo, que tiene un extraño tick por los nervios y no para de dar golpecitos al gatillo, pero muy suaves. La gente no sabe lo duro que va un gatillo hoy en día. Debería poner una reclamación sobre esto también).

-… Gracias …

Y se va. Le pregunto al vendedor que tengo más cercano que si puedo pagar con tarjeta lo de la señora, que creo que no me llega en efectivo (parece que la señora se había propuesto remontar la economía del país con sus compras). Me dice gritando que no pague nada pero que no le haga daño. Parece una buena persona pero no responde a las preguntas. Debería corregir eso de su carácter con una pequeña ráfaga de mi querida correctora de carácteres? Tengo un juicio de valores dentro mío. Qué lío.

Al final, cuando iba a dar rienda libre a mi creatividad balística, entran un montón de policías y gritan pidiéndome que me tire al suelo. Les digo que romperé la colonia si lo hago y que todavía no he pagado lo de la señora y simplemente siguen gritando que me tire al suelo.

Decido matar a uno (con la esperanza de que los demás entiendan la situación y me dejen pagar) y me acribillan a tiros. Son como pellizcos por aquí y por allá hasta que decido sentarme en una silla porque estoy un poco aturdido. Creo que me voy a morir, las 8 balas que tengo en el pecho no tienen buena pinta. Pero me llevo a 8 malas personas conmigo que serán reemplazadas por otras más honestas, con mejor humor, con menos humos y con una sonrisa más grande. Y si no son así, seguro que habrá alguien que tenga las mismas ganas que yo de hacer de este mundo un lugar mejor. Me muero. Tic tac, tic tac, tic