Archived entries for Universidad

Z

Hola! Soy Pau.
Hola! Soy Z
Z? “Zeta”? Te llamas así?
Me llamo Zephir pero llámame Z.
Zephir? Pero tu madre como te llama?
Z.
Y en tu DNI?
¿? Z.
Qué fuerte. Pero tienes un apellido así de chulo?
Alcaraz.
Osea, que Z Alcaraz?
Sí.
Suena guay, aunque el nombre tiene más miga, el apellido suena a normal.
Y tu?
Yo Pau Garcia-Milà Pujol.
Eso son tres apellidos. Eres guay.
Son dos apellidos, entre Garcia y Milà hay un guión así que es solo uno.
Mola.
Pero no me llamo “P”. Me llamo Pau.
Genial, pues seremos amigos.
Por cierto, haces la técnica o la superior?
Superior.
Yo también. Podemos hacerla juntos. Pareces un frikazo de mierda pero mola que te llames Z.
Gracias. Tu también pareces un enfermo.
Guay.

[Así conocí a Z hace 5 años. Hoy viene a casa. Pero hay algo que no se cumplió: A mí me echaron de la universidad. Él siguió y fué mejor estudiante. A veces me pregunto ¿Como se llamará?]

En contra de los que están en contra de los que están en contra del plan de Bologna

Al final me estoy convirtiendo en un “no a todo”. Más que estar a favor del plan de Bologna, no me gustan algunos que están en contra. Viendo sus argumentos -sin querer generalizar, claro-, la manera de actuar y el (en muchos casos) decir “no”, pero evitando el problema y no buscando soluciones alternativas, opino que al final es perder el tiempo. Y que conste que yo fuí el primero en abandonar la universidad… Al final (y todo sea dicho de paso, no me gustaba estudiar), no quería pasar 8 años en un sitio que por bueno que fuera, estaba calificado como el 200 en la lista de universidades mundiales.

Hoy, ahora mismo, la mejor universidad española está en el puesto 138 del ranking mundial. Y alguien pensará, claro, en una lista que estará hecha por americanos. La verdad es que no, esa lista la hace el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, un organismo español. Así que está claro que hay un problema. El otro día, en las conferencias Calsi en Valencia, unas jornadas dedicadas en parte a la Innovación que hay en España (donde después enseñamos eyeOS como modelo de innovación), en una mesa redonda con la élite de la élite de la innovación en España, una de las conclusiones de uno de ellos fué algo como que “en España no se innova. Pero no pasa nada. Tenemos que aceptarlo”.

En la ronda de preguntas pregunté que de quién creían que era la culpa de no estar ni en las 100 primeras univerisdades. Al fin y al cabo, si miramos la lista vemos que por encima nuestro están universidades de Francia, Austria, Singapore, Noruega, Holanda, Australia, Alemania, China, Canadá, Estados Unidos, Suiza, Japón, Brasil, México, entre muchos otros.

El PIB por cápita español es 3 veces mayor al PIB por cápita brasileño. Que nadie tenga la hipocresía de decir que el problema es que no hay dinero, o que se administra mal, o que no queremos pedir créditos al banco si queremos recibir una educación de calidad. Otros tienen menos y salen muchísimo mejor preparados. México está en el puesto 61 de países ordenados por PIB por cápita. España en el 28. México tiene una universidad en el puesto 44. España en el 138. ¿Es que nadie se ha molestado en preguntarte cómo lo hacen mejor los otros?

Alguien sí lo hizo, y pensó que una manera era con el Plan de Bologna. Y no será perfecto, pero será un principio. Se endurecerá todo lo que digan y más, se privatizará tanto o más como en Estados Unidos (donde hay las mejores del mundo, y las más caras, y todo el que quiera tiene un crédito para estudiar, aunque luego, trabajando habrá que devolverlo, a cambio de haber estudiado en un sitio que nos habrá abierto puertas al mundo, y no puertas a provincias colindantes). Y yo creo que el problema es ese. El problema de fondo, no el superficial: que estudiamos pensando en trabajar aquí al lado, en Barcelona, o en Madrid o en Ciudad Real. Pero no en Paris, o en Berlin o en Londres o en Nueva York. Parece hasta una tontería pensarlo.

Así que ya va bien lo que hay, aunque luego al salir otros países vean la carrera por la que tanto hemos luchado como un desecho , algo que no vale para nada, porque está en el culo de la lista de las mejores. Luego los que tendrían que fomentar esa innovación, para darle la vuelta a la tortilla, dicen que no se innova, pero que no podemos hacer nada. Así que ¿de quién es la culpa?

  • Del gobierno, por administrar mal las públicas. Anda, pero si las privadas no están mejor que las públicas en el ranking. Vale, no es del gobierno.
  • De los estudiantes por encerrarse en contra del plan de Bologna. Pero tampoco están todos en contra o encerrados, ¿no?
  • De los profesores, por decir que no se innova y que no es un problema.

En Calsi nadie contestó a la pregunta con algo que pudiera considerarse “respuesta”, todo fueron intentos de esquivarla.

Aunque este post no va de esto, va de lo que todos hemos visto en la prensa y la tele hoy: de las cargas de los Mossos d’Esquadra de ayer cuando atizaron a estudiantes, al niño de 10 años que hemos visto todos y hasta a la prensa. Si hay que pegar, se pega, pensarán. Aunque seguro que el que daba con la porra tan fuerte como podía no tenía ni remota idea de por qué se manifestaban los que recibían. Y igual nunca fué a la universidad, como yo. Pero pegar, pegaba con fuerza, y con la cabeza bien alta. Oye, que también hay Mossos heridos, y esos tampoco tendrían que estarlo, eh. Aunque de momento no veo a ningun Mosso detenido, esa es otra.

Así que, en resumen, por estar en contra, estoy en contra de los que dicen no al plan de Bologna sin proponer nada mejor para salir de una vez de una zona donde se considere que haber estudiado en España es poco más que no haber estudiado nada en muchos países, más y menos desarrollados que en el que nos ha tocado vivir. Estoy más en contra todavía de los que tienen que arreglarlo y se quedan quietos diciendo que no existe el problema. Y todavía más de los que pegan a los primeros, a los segundos, y al niño que pasaba por ahí, al son de “soy la ley“.

Bologna a la Bolognese (Haciendo amigos)

Supongo que deberé cambiar lo de las charcas y los océanos a algo como “Pau Garcia-Milà: Haciendo amigos” en la cabecera del blog, porqué después de escuchar la radio un par de días, creo que no queda mucha gente que piense igual. Al menos no les dan voz.

La verdad es que no lo entiendo. Sé que seguramente no seré el mejor ejemplo, pero aún así, si no lo digo reviento. ¡El plan de Bologna no es tan malo! ¡No, no, no y no!.

Claro que tendrá cosas malas, como todos los cambios, pero es que sólo hace falta mirar el Ránking mundial de universidades y darnos cuenta que no vemos a ninguna española en la primera página. Pasamos a la segunda, bajamos un poco… bajamos otro poco… y ¡et voilà! University of Barcelona. En el puesto 189. Genial, vamos…

Me acuerdo que cuando empecé la Universidad, el primer día nos contaron que estábamos dentro de un proceso para llegar al “Plan de Bologna”. Trabajar más en la carrera, dedicar más tiempo a los estudios (por lo tanto, trabajar menos fuera) y ver como la uni se apoyaba más en empresas… y bancos. En ese momento ya hubieron críticas, aunque nadie se encerró en ningún sitio. Después de todo, no sonaba tan mal. Te matarías un poco más 5 años, pero luego los aprovecharías más los siguientes 30. 

Además, tendrías que devolver el dinero de la beca. Y muchos se echaron las manos a la cabeza: ¡¡¡Tendré que trabajar luego!!! (llamadme hipócrita ahora o no me lo llaméis nunca). Eso debería de haber sido así siempre. Con unas condiciones relajadas, claro: Si no encuentras trabajo, que no haya presión. Y cuando lo encuentres, que puedas decidir qué % quieres dedicar a devolver ese préstamo. Pero el hecho de que esté ahí es un punto de presión más para tomarte en serio lo que muchos todavía se toman a broma.

Y es que a pesar de que yo me rajé (dicen que por ser un pagafantas, pajillero de tres al cuarto y emprendedor de pacotilla sin éxito), creo que si estudias, ¡guay! pero hazlo bien y en serio, porque para estar a medias tintas, mejor no estar. Y en eso, el plan de Bologna ayudará. Aunque sólo sea por ver alguna universidad de por aquí en la primera página del ranking, y ver como se empieza a respetar al ingeniero que sale de una universidad española en desiertos remotos y en montañas lejanas.

Dejar la universidad

A veces me piden que mande mi CV a algún sitio para colgarlo en Internet o guardarlo en algún disco duro perdido, con la idea de justificar que soy suficientemente capaz de dar una charla en concreto o asistir a algún sitio. Yo creo que cuando lo reciben y se lo miran, de golpe y porrazo se quedan preocupados.

Empecé Ingeniería en Informática en la UPC cuando cumplí 18. A los 6 meses decidí dejarlo sin estar seguro de nada. Con el tiempo he visto que fué la mejor decisión que he tomado en mi vida, pero también la más arriesgada: No creo en la necesidad de justificar lo que sabes con un título (algo que en España se lleva mucho) pero tampoco creo que rebelarte contra el sistema vaya a servirte para llegar muy lejos. 

Cuando decidí dejarlo fué por dos motivos: Por impulso, por necesidad de querer hacer algo, y porqué no me gustaba ir cada día a clase sintiendo que no hacía nada.

Justo después empecé a dedicar todas las horas del día con Marc a que nuestra empresa, una sociedad limitada (Digital Bubble S.L.) tuviera algún cliente: Algun servicio web por aquí, alguna web personal por allá, alguna imagen corporativa por más allá… Así nos pagamos nuestros iMacs y así aprendimos lo cara que era una gestoría. Todo eso, claro, era la excusa para trabajar en eyeOS, ganando algo. Hacíamos además proyectos pequeños “de los de fin de semana” para estar siempre motivados con eyeOS.

Así que sin darme cuenta me había convertido en dos cosas: en un emprendedor precoz y en un chaval sin estudios, aunque 2 años después solucioné una de las dos cosas (la de chaval sin estudios, la otra no tiene arreglo) pasando una de las mejores semanas de mi vida en Cambridge estudiando en un sito más que curioso: un centro de formación para emprendedores. ¡Recomendado!

Ahora, 3 años después de decirle a mis compañeros de clase (algunos ahora compañeros en eyeOS) que me iba, cuando alguien me comenta que está pensando en dejar la universidad, mi respuesta suele ser siempre la misma: déjala, pero sé consciente de que te cerrarás de golpe 1000 puertas y te abrirás sólo 4 o 5, aunque de no ser así quedarían cerradas.

Mucha gente te dirá que te equivocas, tus justificaciones no tendrán valor porque te verán como un soñador y no como un emprendedor, y le regalarás un disgusto a más de un familiar. Pero déjala y ponte a prueba. En el peor de los casos volverás a estudiar con 3 años de fracasos detrás -porque no aprenderás nunca tanto como cuando fracases en algo-, y una formación que ninguna universidad del mundo te dará.

En el mejor de los casos, no querrás volver nunca.



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