Latest Entries

Z

Hola! Soy Pau.
Hola! Soy Z
Z? “Zeta”? Te llamas así?
Me llamo Zephir pero llámame Z.
Zephir? Pero tu madre como te llama?
Z.
Y en tu DNI?
¿? Z.
Qué fuerte. Pero tienes un apellido así de chulo?
Alcaraz.
Osea, que Z Alcaraz?
Sí.
Suena guay, aunque el nombre tiene más miga, el apellido suena a normal.
Y tu?
Yo Pau Garcia-Milà Pujol.
Eso son tres apellidos. Eres guay.
Son dos apellidos, entre Garcia y Milà hay un guión así que es solo uno.
Mola.
Pero no me llamo “P”. Me llamo Pau.
Genial, pues seremos amigos.
Por cierto, haces la técnica o la superior?
Superior.
Yo también. Podemos hacerla juntos. Pareces un frikazo de mierda pero mola que te llames Z.
Gracias. Tu también pareces un enfermo.
Guay.

[Así conocí a Z hace 5 años. Hoy viene a casa. Pero hay algo que no se cumplió: A mí me echaron de la universidad. Él siguió y fué mejor estudiante. A veces me pregunto ¿Como se llamará?]

Foto: Piloto automático

El Atraco (parte II)

Sigue de la parte 1. Me voy de Videojuegos un poco preocupado por la dejadez de muchos vendedores. Deberían ser más amables. Creo que se lo he hecho entender.

He bajado a perfumes con mi Nintendo Wii muy bien empaquetada. Veo que el envoltorio tiene algunas gotitas de sangre de uno de los vendedores del suelo. Esto es imperdonable, tendré que escribir alguna carta de reclamación o carta al periódico. Qué manera de tratar a sus clientes, tu.

Oigo ruído arriba -supongo que están festejando la muerte de todos esos vendedores antipáticos que te miraban con cara de asco y te decían “solo hay lo que está aquí”- mientras busco la colonia que quería. ¡La encuentro! Parece que no usaré mi metralleta –que vuelve a estar guardada bajo el abrigo–. Me voy a pagarla y me encuentro con una cola de 30 personas.

¡Pero si acaban de morir 7 personas dos plantas más arriba y aquí todo sigue igual! Esto es el mundo consumista donde vivimos. Espero DOCE largos minutos de cola con mi colonia en la mano y al llegar sonrío al vendedor que se limita a mirarme indiferentemente, coger la colonia y pasarla por el lector de código de barras al son de “son cincuenta euros”. Dado que las posibilidades de que sea una enorme buena persona por dentro pero no pueda mover la cara son mínimas, decido pensar que en efecto, no es tan buena persona.

-Ratatatatatatatatatatatatatatatatatatatata!!

Otro vendedor muerto. Al final le cogeré gustito y todo a esto. Empiezo a pensar que igual sí que tengo un poco de nervios y debería tomarme alguna valeriana para calmarlos.

Resulta que todo el mundo se ha puesto a gritar y correr, pero claro, como los grandes almacenes están diseñados para tocarte lo más profundo de tu alma cuando quieres salir de ellos para que nunca encuentres la salida ni las escaleras que van en el sentido que tu querías, la gente corre en círculos, así que decido poner un poco de orden.

¡Al suelo! ¡Al suelo todo el mundo! (recordando a Tejero, al final todos los que gritamos esto somos unos grandes desgraciados).

Veo que todo el mundo se tira al suelo menos una madre que iba con un cochecito que claro, si se tira al suelo su bebe será lo más alto que habrá y igual piensa que soy un monstruo y le da miedo que le pudiera hacer algo a su bebé.

-Perdone señora, no quería molestarla. Por que no deja que pongan a mi cuenta lo que lleva en las manos y se va tranquilamente?

(Le tiembla la voz porque claro, ella no me mira a los ojos sino al dedo que tengo en el gatillo, que tiene un extraño tick por los nervios y no para de dar golpecitos al gatillo, pero muy suaves. La gente no sabe lo duro que va un gatillo hoy en día. Debería poner una reclamación sobre esto también).

-… Gracias …

Y se va. Le pregunto al vendedor que tengo más cercano que si puedo pagar con tarjeta lo de la señora, que creo que no me llega en efectivo (parece que la señora se había propuesto remontar la economía del país con sus compras). Me dice gritando que no pague nada pero que no le haga daño. Parece una buena persona pero no responde a las preguntas. Debería corregir eso de su carácter con una pequeña ráfaga de mi querida correctora de carácteres? Tengo un juicio de valores dentro mío. Qué lío.

Al final, cuando iba a dar rienda libre a mi creatividad balística, entran un montón de policías y gritan pidiéndome que me tire al suelo. Les digo que romperé la colonia si lo hago y que todavía no he pagado lo de la señora y simplemente siguen gritando que me tire al suelo.

Decido matar a uno (con la esperanza de que los demás entiendan la situación y me dejen pagar) y me acribillan a tiros. Son como pellizcos por aquí y por allá hasta que decido sentarme en una silla porque estoy un poco aturdido. Creo que me voy a morir, las 8 balas que tengo en el pecho no tienen buena pinta. Pero me llevo a 8 malas personas conmigo que serán reemplazadas por otras más honestas, con mejor humor, con menos humos y con una sonrisa más grande. Y si no son así, seguro que habrá alguien que tenga las mismas ganas que yo de hacer de este mundo un lugar mejor. Me muero. Tic tac, tic tac, tic

Héroes cercanos

Sales por la ventana. Miras y ves héroes. Te pones a gritar para ver si se giran y te hacen caso pero como buenos héroes, te sonríen y continuan su andadura –menos los que van volando, que continúan volando, y los que son antimateria, que continúan antimaterializados–. Así que decides escribir un post sobre ellos. Estos son los héroes que hay por aquí:

Cuántos héroes hay

Escoltant: Els Pets – Por i Obrint Pas – Dakar

El atraco

Usaría una metralleta, no estilo guerra (con empuñadura de madera y muy grande) sino más bien al estilo mafioso de los 80: pequeña pero que dispara muchas balas y muy rápido.

Entraría con una gabardina negra –y la metralleta debajo, claro– discretamente. Me iría a la planta de videojuegos. Llegado el momento, tiraría la gabardina al aire y descubriría la metralleta. Sutilmente dispararía una ráfaga de unos 40 disparos al techo al grito de quieto todo el mundo. La gente se tiraría al suelo y me pondría encima de una mesa (intentando no romper nada).

- ¡Quiero una Nintendo Wii y la quiero ahora mismo o empezará a morir gente!

El vendedor –con cara de mala persona– me intentaría persuadir de que tienen mucho dinero dinero en la caja pero no les quedan Nintendo’s Wii.

Ratatatatatatatatatatatatatata!!! (Un vendedor muerto, un vendedor menos).

- ¡¡Quiero una Nintendo Wii y no quiero nada que no sea una maldita Nintendo Wii con su Wii Motion plus y sus nunchakus. Y el Wii Sports!!

La gente se pondría nerviosa y algunos estarían pensando en qué tipo de videojuegos he jugado para que me lleven a hacer este tipo de atrocidades. Otros pensarían en prohibir los videojuegos y otros en sus familias y en que quieren salir vivos de ahí. Una de las chicas me estaría mirando el culo –por lo del síndrome de Estocolmo.

El encargado llamaría a la otra sede y pediría una Nintendo Wii. Para ese momento ya estaría saliendo por las radios porque algún valiente habría mandado un SMS contando mis exageradas ganas de echar una partida al Wii Sports.

Finalmente, después de dos horas y seis vendedores menos (por la ansiedad) me traerían mi Nintendo Wii. La entraría un policía de paisano al que saludaría con amabilidad y le pediría que cerrase la puerta con cuidado al salir. Pediría a la chica mirona que la abriera y mirando al único vendedor vivo -el que parecía honesto-  gritaría:

- ¡Ahora quiero una tele de plasma!

Dicho y hecho, tendría mi Wii con mi tele de plasma. Pediría que se apartasen un poco mis nuevos amigos tirados en el suelo (no quisiera hacerles daño con algún golpe de mando de la Wii, que luego sales en Youtube) y echaría mi partida con la del síndrome de Estocolmo.

Después de diez minutos jugando, pediría si me la pueden envolver para regalo y bajaría a la planta de cosmética a buscar un perfume deseando que lo tuvieran en stock.



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

RSS Feed. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez.